San Juan de
Puerto Rico, a 5 de enero de 2018.
Comezón mía:
Si yo te digo
duro, te entusiasmas. Si tú me lo dices, me entristezco. Si yo te digo ahora,
permaneces; si tú me lo dices, yo no espero. Son tus pies los que toco antes
del sueño; son los pies los que mides en mi cuerpo. Yo te digo ¡qué chulo!, y
te envaneces; tú me dices eso y me avergüenzo. Es chinita el color que te
embelesa; y es rizada y mujer la que yo pienso. Si yo te digo bellaco, prendes
fuego; si tú me dices eso: charlatán, criminal, canalla, yo sería; nomás de
decirlo así de raudo. Si tú me dices ven, yo entiendo todo, pues es llamado
español en todas partes. Es cachondo, es intenso, es mi contexto.
Montura,
gaveta, tiesto, media y parcha
Bodega,
colmado, paja, matre y mapo
Zafacón,
guindar, enñangotar, puñeta
Mamau,
guineo, trigueño y pelo malo
No son
simples listas lexiconas
Son baldosas
de siglos conducentes
a
distanciarnos, unirnos o atraparnos
en un choro
mareante y bien chidito.
Ándale,
órale, híjole.
¿Son
verbos?
Chíngale,
llégale. ¡Chale!
¿Qué
diantre?
Llámame,
nómbrame, dime
como quieras
Que yo pa’eso
me pongo un perro sato.
¿Qué tú
haces?
¿Por qué el
pronombre?, digo.
¿Qué tú me
dices, mi amol, qué tu me dices,
de aquella
lengua variante, viva y antillana?
Yo no voy a
ver mi madre mexicana.
Yo voy a
encontrarme con mi mami.
Si tú me
dices el desto o el aquello; yo te contesto la cosa o este como sea. No es que
tenga un problema de la broca, es que siempre adelanto el discurso: esa es mi
boca. ¿Estás ajorado? ¡Yo estoy encamotado! ¿Me das un vellón?, ¡pues te la
rifas! ¿Ya estás explotao? Descansa un ratito. ¿Orita vienes? Espérame tantito.
Que siempre habrá un tiempo para darte. Darte. ¿Alguien está endrogado? ¿Tiene
deudas? Es así, en la calor, que yo me agüito. Un chingo de dicha no es un chin
de nada. Entiendes los desmadres de mi lengua, pero me miras mal si me
entusiasmo gritando que algo está de poca madre.
Es así, en la
calor, que sabe rico; aunque siempre prefieras mis manos más que frías. Yo
privilegio el calor acurrucado; tú más bien te apartas de mi lado. Yo no digo
pronombres para amarte. Son las gentes y carros y tembleques. Espérame tantito
que quiero comprenderte; si no me pongo chipil, y tú chango. Estar lindo contigo
es estar guapo. Ser lindo conmigo es de lo más suit y te sientes gud y lo
aprendo random.
Yo quisiera
que nos bañemos juntos, pero es que la tina está chiquita. Tú me dejas saber
cuando tú quieras. Yo te digo y te sigo en nuestra lengua.
No es que
tenga calocha, calicho, desespero. No soy charro ni bicho, es mi exotismo. No
hay charro que no sepa montar un caballo, digo; no hay bicho que no nos haga
miau, yo digo. Pero en estas cuestiones de la lengua, los bichos no son gatos ni los pingos son diablos.
Si vamos al
jangueo, es bien orita. ¿Es en serio, que engavete mis mahones? Tú bien sabes,
amor que estos asuntos dependen de quien hable y de quien oiga. Es pragmática
pura, es nuestra lengua, es dialecto y variación, cambio y sustratos. Es
hallazgo y memoria, son genotipos, son las lenguas que hablamos: en presente,
pretérito y futuro.
En los
asuntos de lengua yo soy tuyo, mi chico, mira mano, que este diablo mardito
se alebresta y se pone pendejo para darte. Darte. Darte. Darte
© Conrado Zepeda Pallares