Lila Downs by Ricardo Trabulsi
Corazón de mezcal. Hálito oaxaqueño. Clepsidra zapoteca. Polvo de oro mixteco. Paloma negra y blanca. Costumbre por descubrir. Alma eterna, porque la repican. Campana rota, pero con alma. Eternidad manchada por el deseo y la mirada. Baile de arcángel. Lila en un ex-voto sale de sí y nos mira el silencio: su música ligada al origen: al mismo pulmón que revienta cuando nacemos. Hombres de maíz morado, habitamos en las entrañas de las notas de Lila. Escuchamos el viento verde, el que se desmorona con nuestro cansancio, y nos pide un rezo y una conciencia abierta. Una lágrima atiende nuestras súplicas. San Miguel, santito el padre de todos los mensajeros, se vierte en el ritmo: se divierte de trago en trago y se vuelve maguey. De maíz es nuestro rostro: el joven, el viejo y el naciente: plural y enroscado grano polícromo. Amarillo te acercas a la orilla del río. Violeta, habitas nuestras pasiones nocturnas. Azul, nos bailas chula con tus dientes de tortilla chaparrita. Rojo de chiquihuite para detener el placer. Miente, elote negro, mientes mientras canta el chapulín. Quiero tu piel moderna, Lila Arriba/Abajo del invento mestizo. La sangre se vuelve cárcel para Zapata, tu santo. Líbranos de toda fe. Grita la Soledad, cocinera de otros tiempos. Mole negro de barro negro sin corazón me pides que te viva. Eres un vals antiguo (los valses son rockanroles románticos). Alcalá te alcanza y te desnuda, florecita suicida ferrocarrilera. Corazón de mezcal: alivio y olvido: la vida no está en otra parte: la vida está en mil granos: la vida es este color rosa: el pulso del deseo: salvación y recuerdo. Nos has salvado, nos has hablado. Viven las notas chuecas como acertijo de iguana.
© Conrado Zepeda Pallares

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