Me veo en ti. Te ves en mí. En la información y en la
infoxicación, en la salud de la comunicación y en el entusiasmo de la
expresión. Nos reconocemos en el lenguaje porque de él somos y a él vamos. De
él nos expresamos y con él convivimos. Vehículo primordial de la existencia
humana, los lenguajes verbales (hechos con palabras) nos confieren el espacio
de “ser”, el tiempo del “ser”.
Hoy por hoy, nos reconocemos entre
humanos por nuestro nivel de abstracción y sobre todo por explicarlo o
racionalizarlo. Llamada metacognición, esta capacidad de saber qué, por qué y
para qué aprendemos algo, nos concentra en diversos problemas humanos (Biggs, 2006) . En el mundo, muchas
culturas han pensado lo mismo en diversos tiempos, han concluido lo mismo en
espacios diferentes. ¡Porque humanos somos y estamos dotados de un código
común: el verbal! ¿Podemos entonces considerar que alguien, aun
intencionadamente, le roba las ideas a otro cuando las toma, las acomoda, las
elije o las pega en su propio discurso? ¿La idea de libertad de expresión está
condicionada por los propios seres humanos?
En la actualidad, al acto de robar
una idea le llamamos “plagio” (Navarra, 2006) (Alicante, 2012) (Española) .
Revisemos la historia de las palabras. La palabra española “plagio” proviene
del verbo latino plagio, avi, are que
literalmente quería decir robar o secuestrar (Pimentel, 2004, pág. 585) . A partir de esta
acción se diversifica toda una red semántica que tiene que ver con la violencia
física, verbal, moral y emocional. Palabras como plaga, plagiario, plagiador y
plagar provienen de este acto de despojo.
En la Roma antigua, incluso existía
una palabra para denominar “al que tolera golpes” (plagipadita) y se consideraba como plagiario al que tomaba a una
persona libre como esclavo o al que robaba a un siervo (Española) .
Pensemos, por tanto, toda esta estela histórica que ha dejado el paso del tiempo
lingüístico. Y miremos el entresijo negativo que nos vincula con el peso de las
palabras. Y más allá, pensemos en los efectos culturales y sociales que conlleva
construir el significado de la expresión “plagio” o “robo de ideas”.
¿Homenaje o robo? El
plagio en las sociedades de conocimiento
Como todos los actos humanos, el robo de ideas puede
pensarse desde diversas perspectivas. Robar y castigar los robos son cuestiones
de nuestras sociedades actuales. Aquéllas llamadas sociedades del conocimiento.
Aquéllas construidas a partir de la formación de la información. Las nuestras
son sociedades de conocimiento, decimos en occidente, por vertebrar el tiempo a
partir de la experiencia cognitiva desde una perspectiva científica (Turell, 2005) . No obstante, habría
que madurar cuál es la verdadera conciencia de robar una idea o si es verdad
que las ideas pueden robarse. Las ideas se multiplican con los seres humanos.
Pero también es cierto que las ideas se desgastan y deben regenerarse.
Jorge Luis Borges nos reveló con
el cuento “Pierre Menard, autor del Quijote” ciertos “tenues avisos
espirituales” (Borges, 2003, pág. 55) mediante las
técnicas del anacronismo deliberado y
de las atribuciones erróneas. Esta
especie de renovación espiritual nos muestra a los hombres capaces de reírse de
su propia desgracia por haber sido objeto del robo de ideas. Cierto es que en
los tiempos inmediatos no pueden gustarnos los robos, pero también cierto es
que mirar un robo de una obra, una línea, una idea de hace muchos siglos nos
hace ver las cosas con más sentido del humor. ¿Una persona puede conectarse con
otra por error?
Aun cuando se robe deliberadamente
una línea, es interesante observar cómo se han conjuntado la historia, el
placer, la muerte y la ceguera. “No hay loco que coma lumbre”, reza el refrán.
Y los locos que roban ideas también son locos que están conscientes de hacerlo.
El problema es la estupidez y la alienación inmediata. Hay una especie de línea
casi imperceptible entre un robo y otras cosas que no lo son, como un homenaje
o una tesis, una síntesis, una paráfrasis o un resumen. Hablemos de robar ideas
y esto puede ser verdaderamente escalofriante. Robar un auto, una casa, una
pluma o un suéter no es lo mismo que robar ideas. Generar materiales a partir
de otros, música a partir de otra, conciencia a partir de otra, en cambio, es
un asunto genético y hasta irónico.
La preocupación por reconocer las
ideas de otros en un texto, una obra de arte, u otra producción humana se ha
vuelto casi obsesiva. Recordemos los casos en los que se ha buscado con lupa de
dónde proviene tal o cual párrafo de alguien que no nos parece un genio (Educación, 2011) . Deberíamos de
pensar en el respeto que las lenguas urgen. Vayamos más allá por nuestros
semejantes.
Somos uno solo con una diversidad
incalculable, casi infinita. Y nuestras ideas también lo son. No es una sola
persona la que crea una ensoñación o una lengua, una imagen o una soledad. Es
la huella humana y su historia las que nos confieren de la posibilidad de
pensar las ideas. Para John Biggs, por ejemplo, el plagio constituye un
verdadero problema de desconocimiento. En general, los jóvenes estudiantes
(universitarios y preparatorianos) no saben cuándo están plagiando ideas o
productos finales (Biggs, 2006, pág. 179) . Y es que la
educación es un “darse cuenta” y un proceso complejo de aprehensión de códigos,
muchos códigos, tantos que a veces vuelven el caos lo transparente y sencillo,
o macabro, lo que no es. ¡Como la ortografía! (Cassany, 2007) .
¿Por qué consideramos que un
resumen es una técnica y no un robo deliberado? ¿Por qué no, que una tesis es
un conjunto de robos? Vayamos al fondo pero con la posibilidad de los matices y
de la conciencia humana: la metacognición.
Bibliografía
Alicante,
U. d. (2012, julio 2). Biblioteca Universitaria. Retrieved noviembre
19, 2012, from Aprende sobre el plagio y cómo evitarlo:
http://biblioteca.ua.es/es/propiedad-intelectual/aprende-sobre-el-plagio-y-como-evitarlo.html
Biggs, J. (2006). Calidad del aprendizaje
universitario. Madrid: Narcea.
Borges, J. (2003). Ficciones. Madrid: Alianza.
Cassany, D. (2007). Describir el escribir.
Barcelona: Paidós Comunicación.
Educación, R. (2011, marzo 12). El tiempo.
Retrieved noviembre 19, 2012, from Crece preocupación por recurrencia de
plagio en las universidades:
http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9003943.html
Española, R. A. (n.d.). Diccionario de la Real
Academia Española. Retrieved noviembre 19, 2012, from
http://lema.rae.es/drae/?val=plagio
Navarra, U. d.
(2006). Universidad de Navarra. Retrieved noviembre 19, 2012, from Política
educativa y plagio: http://www.unav.es/facultad/fyl/politica-educativa-plagio
Pimentel, J. Á. (2004). Diccionario latín-español,
español latín. Vocabulario clásico, jurídico y eclesiástico. México:
Porrúa.
Turell, T. (2005). Lingüística forense, lengua y
derecho: conceptos, métodos y aplicaciones. Barcelona: Institut
Universitari de Lingüística Aplicada.
© Por
Conrado Zepeda Pallares
No hay comentarios:
Publicar un comentario