sábado, 3 de agosto de 2013

Aprendizaje en la red

Mucho de lo que podría plantear ya existe en el desarrollo de las ideas de las Reformas, los programas de actualización, los marcos internacionales, los acuerdos nacionales, ¡el artículo 3o Constitucional! Se trataría más bien de revisar cada uno de los puntos que contribuirían a crear verdaderas "sincronías de aprendizaje" por una "diacronía de aprendizaje permanente". Para lograrlo, se hace ya imperante la eliminación de simulación en todas las esferas humanas que actúan durante los aprendizajes: la física, la cognitiva, la psicológica. Ya desde principios del siglo XIX Shopenhauer hablaba de una especie de simulación universal en la que todos los actores de la educación "mentían" de manera cuasiperfecta, pero vergonzosa.
La libertad encausada a la creatividad es uno de los detonadores más preocupantes de nuestra profesión. Nos preocupa el poder: el poder de ejercer poder en el aula, el poder de los jóvenes por sobrellevar sus vidas, el poder de los niños para obedecer y seguir instrucciones al pie de la letra, el poder de la escuela, ¡el poder en la internet! Como si fuéramos cadeneros escolares, nos preocupa ejercer permanentemente el poder: hasta en los entornos virtuales. No se trata de usar por usar las tecnologías de la información como salvadoras de vidas escolares. Se trata de disfrutar la creación de entornos donde las personas podamos aprender por placer y querer estar ahí: en el aquí y ahora del aprendizaje.
Bustos y Coll (2010) nos advierten que la creación de espacios virtuales para eficientar los recursos humanos en el aprendizaje aún no se precisa y no se comprueba. Lo que sí es una afirmación es que la "verdad virtual" puede desencadenar una serie de actitudes nuevas para esa construcción. No basta con saber, hay que dejar que los demás "quieran saber". Se trata, pues, de un intercambio constante (honesto y responsable) del poder en el aprendizaje. Mientras sigamos considerando los modelos de evaluación rígidos, y peor aún: la escuela como único lugar de desarrollo humano evidente, seguiremos dejando de lado el placer por la ciencia y el aprendizaje. Y por tanto, seguiremos simulando sin revisar, evaluar y crear lo ya propuesto por nuestras generaciones (igual de preocupadas en aprender).

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