sábado, 17 de noviembre de 2012

Mujer mariposa (poesía)


Les comparto este poema que escribí para la abuela de una amiga muy amada: Arely Zaragoza, una mujer dedicada a la educación de tiempo completo, pero sobre todo, dedicada a la expansión del Universo. 

Para María Villegas Reséndiz

Hay siempre estrellas vivas.
María camina.
Y calla la vida
porque se la dieron
y quiere gritar la vida porque se la quitan
y busca encontrar la vida porque la olvidó.

Ilumina, estrella
rostros de paz hechos de tierra y niebla

Somos voces viejas cuando sueña la barca
llegamos con la lluvia, para habitar las almas
somos mujer luz
hombres pájaro
somos el derrumbe del tiempo
marejada en las venas
somos las piernas de María
y su silencio

Estrellas y luz convidan a la luna para soñar su marejada
Oleadas de albas trazan hombres sabios y mujeres mito y misterios del silencio
y cosmos para extender el viaje.
María está dormida entregando su tiempo,
su palabra y su carne,
camina entre mis ojos de alumbre.

María suele cocinar de madrugada,
¿a dónde voy? pregunta y sigue

Duerme profundamente. Río y sonrisa.
María pelea con la historia,
ahora está sentada, pero no llora
la persigue la noche.

María es el mole de madrugada
su cuerpo es un camino de agua dulce
y evapora el camino.
Vuelve la sal la tierra.
María no es un cuerpo
es un silencio.

Las manos se levantarán a su tiempo
Las voces reunirán el amanecer para consolarnos
El año rendirá mariposas violinistas
Y nuestros rumores volverán a ella
Mujer espiral                                      eterna y laberíntica
Naces con la esperanza
la desapareces.
Vives.
Mujer, espiga de luz
hilvanarás nuestro tiempo
Y las manos se reunirán con las voces
Y los caminos repetirán los ciclos:
Mujeres
Vidas
Manos
Mariposa
María.


© Conrado Zepeda Pallares

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