domingo, 16 de septiembre de 2012

Triálogo con sor Juana (el sueño, el tiempo y la memoria)


El presente texto es una pequeña muestra de la inspiración de lo que sor Juana Inés de la Cruz ha significado en mis lecturas. Saludos a tod@s.
 Imagen tomada del Blog de Letras Libres
Piramidal, funesta, de la tierra nacida sombra, al Cielo encaminaba… Todas las noches, antes de dormirme concibo el silencio al que me enfrento como un diálogo-murmullo con sor Juana. Y entonces es mi hermana: las sombras que se repiten hasta el sueño, pero también la luz que se atreve a iluminarlo todo. Desde que leí la primera vez este verso (1996) del mega-poema Primero Sueño no puedo dejar de pensar en la dicotomía que supone soñar: imaginar y vivir al mismo tiempo. El sueño parece un enemigo de formas insospechadas, inimaginables; su estructura es laberíntica y quebradiza. A los tiempos difíciles a los que se enfrentó Juana, viene una dimensión laberíntica: la de su Literatura. Pocas voces se trasfunden con los “ponientes y las generaciones” y más aún: con la escritura inmanente. Repito versos de Juana antes de dormirme, antes de pensar en los recuerdos que a veces pesan como cadenas y a veces sortean al insomnio como un pájaro luminoso. Una dulce extravagancia mitológica y religiosa, legendaria, histórica y cercana: Juana novohispana, nativa y dilatada, Juana: fidedigna y negada, Juana de sueños impugnados: De esta serie seguir mi entendimiento el método quería. De la noche y la vigilia, nos esperan, Juana, ahí y sin ruina. No es verdad lo que yo escribo porque nada me infundes más que amparo y corona y luna: contumaz mirada. Contigo, Juana me vinieron celos y rimas y encuentros. Y miré a tu origen: el mundo iluminado. Nada hay que pueda vislumbrarse sin tu entendimiento, aunque no te conciba aquí, en mi vera. Jactancioso me llega el sentimiento y me duermo atento, para escucharte, Juana: Estos, pues, grados discurrir quería unas veces. Pero otras, disentía, excesivo juzgando atrevimiento el discurrirlo todo. De las sagradas puertas los resquicios he querido dejar en este escrito para compartir a la región primera de su altura el vasto entendimiento de los sueños. Y sí, desperté con muchos nombres en mi mente: Plutón, Morfeo, Thetis, Ulises, Harpócrates y Nictimene. Pero de todos ellos, no había duda, el que más recordaba era el de Juana.

Puebla, 16 de septiembre de 2012
© Conrado Zepeda Pallares

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