El presente
texto es una pequeña muestra de la inspiración de lo que sor Juana Inés de la
Cruz ha significado en mis lecturas. Saludos a tod@s.
Imagen tomada del Blog de Letras Libres
Piramidal,
funesta, de la tierra nacida sombra, al Cielo encaminaba…
Todas las noches, antes de dormirme concibo el silencio al que me enfrento como
un diálogo-murmullo con sor Juana. Y entonces es mi hermana: las sombras que se
repiten hasta el sueño, pero también la luz que se atreve a iluminarlo todo. Desde
que leí la primera vez este verso (1996) del mega-poema Primero Sueño no puedo dejar de pensar en la dicotomía que supone
soñar: imaginar y vivir al mismo tiempo. El sueño parece un enemigo de formas
insospechadas, inimaginables; su estructura es laberíntica y quebradiza. A los
tiempos difíciles a los que se enfrentó Juana, viene una dimensión laberíntica:
la de su Literatura. Pocas voces se trasfunden con los “ponientes y las
generaciones” y más aún: con la escritura inmanente. Repito versos de Juana
antes de dormirme, antes de pensar en los recuerdos que a veces pesan como
cadenas y a veces sortean al insomnio como un pájaro luminoso. Una dulce
extravagancia mitológica y religiosa, legendaria, histórica y cercana: Juana
novohispana, nativa y dilatada, Juana: fidedigna y negada, Juana de sueños
impugnados: De esta serie seguir mi entendimiento
el método quería. De la noche y la vigilia, nos esperan, Juana, ahí y sin
ruina. No es verdad lo que yo escribo porque nada me infundes más que amparo y
corona y luna: contumaz mirada. Contigo, Juana me vinieron celos y rimas y
encuentros. Y miré a tu origen: el mundo
iluminado. Nada hay que pueda vislumbrarse sin tu entendimiento, aunque no
te conciba aquí, en mi vera. Jactancioso me llega el sentimiento y me duermo
atento, para escucharte, Juana: Estos,
pues, grados discurrir quería unas veces. Pero otras, disentía, excesivo
juzgando atrevimiento el discurrirlo todo. De las sagradas puertas los
resquicios he querido dejar en este escrito para compartir a la región primera de su altura el
vasto entendimiento de los sueños. Y sí, desperté con muchos nombres en mi
mente: Plutón, Morfeo, Thetis, Ulises, Harpócrates y Nictimene. Pero de todos
ellos, no había duda, el que más recordaba era el de Juana.
Puebla, 16 de septiembre de 2012
© Conrado Zepeda Pallares

Hola Conrado
ResponderEliminarMe sigues maravillando!
Saludos
Ivonne Aguila