martes, 4 de septiembre de 2012

Escribir para...

Ayer en la noche (3 de septiembre de 2012) me encontraba flemáticamente chismeando en el Facebook, cuando apareció en el chat uno de mis exalumnos de bachillerato: Carlos Tay. Me saludó con entusiasmo y como queriendo saber algo que, aun cuando no alcanzaba a adivinar, tenía que ver con la escritura. ¿Todavía le gusta escribir, profe? Vaya, pensé: escribir, pues escribo; me gusta, sí, me gusta... pero el "todavía" ese me retumbaba en las sienes. Me contó que se sentía muy contento con su novia; que le había escrito un par de líneas padres, pero que el lenguaje no le alcanzaba para demostrarle lo que sentía. Y me pidió, así nomás, que le escribiera un poema para su novia, de ojos color miel y de sonrisa serena, profe, ella es como mi refugio. Evoqué la primera carta que le escribí a un amor "perdido", como dice la canción y antes de reflexionar en la chamba, simplemente mis manos teclearon la palabra "clarines". Por supuesto que el chamaco me agradeció y me recordó un par de momentos didácticos de cuando fui su asesor de metodología de la investigación. Me dormí pensando en mi compromiso: ¿Yo qué caracho tengo que escribir poemitas entendibles para ilusionar a una chamaca? Escribir para... es el meollo del asunto. Escribir sirve, pensé; pero sobre todo, te hace existir. Carlos Tay le escribe a Luisa Aguilar a través de la voz de Conrado Z. Pallares. Sin duda, será un triángulo amoroso: una tríada virtual : un triunvirato-coloquio. En la mañana de este día, me levanté considerando la resaca onírica de anoche. Y escribí para ellos. He aquí el poema, que con toda libertad, trató de aprehender la solicitud de Tay.

Me levantas con tus ojos
Para la “Pequeña” Luisa Ofelia Aguilar

Me levantas con tu ojos
y es verdad mi mundo a ratos
¿cómo puede ser mi vida 
si no la miro contigo?

Tus ojos son mi refugio
tu boca, mi espacio abierto
y quiero quedarme quieto
para mirarte el destino.

Que venga el viento, ¡que venga!
Que venga con su presente
y borre en ti el presentimiento
de olvidarme algún momento.

Me levantas con tus ojos
tus ojos de viento suave
son las hojas del otoño
pardo viento, pardo y lento.

Me devuelven el sentido
y las músicas del tiempo
no es que quiera yo cantar
es que te quiero conmigo.

Y así es que me paro atento
a mirarte yo los ojos
son el cielo de la tarde
son mi calma y mi sosiego.

Cada loco con su tema 
y cada caricia contigo
¡no me envuelve la paciencia!
Es que te quiero conmigo.

No te vayas, ojos pardos
no te quedes dormida
quiero mirarte a los ojos.

Tus ojos son mi refugio
y me levantas con tus ojos.
No me dejes de observar
porque en tus ojos me miro.

© Conrado Zepeda Pallares
Puebla de los Ángeles,  4 de septiembre de 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario